COLEGIO DE ESPECIALISTAS FORENSES A.C.
   
 
  Medicina Forense
 
 
ENTOMOLOGÍA FORENSE.  DEFINICIÓN, GENERALIDADES Y FAUNA RELEVANTE
 

 
        El contenido de esta sección está basado en la monografía “Breve revisión de los métodos de investigación en entomología forense”. 
INDICE
 
INTRODUCCIÓN.
        La entomología forense (forensic entomology en ingles, ó entomologie legale en francés) no es un área nueva de estudio. Ya en 1752, Gleditsch (citado por Bornemissza 1957 y antes por Pukowski 1933) describe el rol de los escarabajos de las tumbas ó “burying beetles” (Necrophorus sp.) y poco más de un siglo después, en 1887, Megnin describe la fauna de las tumbas, una obra de fundamental importancia y citado aún hoy día como bibliografía básica. Pero fue en las últimas décadas donde este campo específico de la entomología ha tenido un resurgimiento muy importante.
 
DEFINICIÓN DE ENTOMOLOGÍA FORENSE.
        En término generales, se puede definir la entomología forense como el estudio de los insectos y otros artrópodos relacionados a los cadáveres, como herramientas forenses para datar decesos y – en muchos casos – estimar causas y lugar del evento. Existen por supuesto otras definiciones, algunas restrictivas que reducen el campo al estudio de insectos y ácaros, y otras extensivas que extiende su campo a aspectos médico-legales, sanitarios y almacenamiento de alimentos.
 
INTERVALO POST-MORTEM (IPM Ó PMI)
        Uno de los objetivos fundamentales de la entomología forense es la estimación del intervalo postmortem (PMI por sus siglas en inglés), o estimación de la fecha del deceso a partir de datos entomológicos. Para esto se analizan dos aspectos básicos; por una parte se observa la fauna adulta o pre-imaginal presente en el lugar donde se encontró el cuerpo. Esta datación de la muerte se realiza mediante estudios de sucesión de los artrópodos sobre el cadáver. La segunda manera de estimar el PMI es mediante el análisis del desarrollo de los estados larvales, prepupales y pupas, correlacionándolo con tablas de desarrollo de la especie encontrada. En todos los casos, es fundamental conocer entre otras cosas el estado de descomposición del cuerpo, las condiciones en que éste se hallaba y las variables ambientales.
        Véase más adelante las variables que pueden afectar la datación del intervalo postmortem.  Más información sobre estimación del PMI en:
También véase algunos ejemplos de estimación del PMI de casos forenses en:
VARIABLES QUE PUEDEN AFECTAR LA ESTIMACIÓN DEL PMI
        Existen numerosas variables que pueden alterar el establecimiento del PMI, las cuales deben tenerse presentes a la hora de desarrollar un método de investigación con miras a extrapolar los datos obtenidos a una situación forense particular. Las variables más importantes a tener en cuenta son:
1- Condiciones meteorológicas
2- Latitud geográfica.
3- Tipo de sustrato.
4- Lugar (=condiciones) donde se halla el cuerpo.
5- Relaciones intra e interespecífica de la fauna cadavérica.
6- Conocimiento taxonómico de las especies y su biología.
        Otras fuentes de variación importante y encontradas por diversos autores en sus experimentos o las situaciones forenses a las que debieron enfrentarse son la incapacidad de la víctima de ahuyentar por sí mismo los insectos, el efecto de sustancias tóxicas, fármacos y drogas en el desarrollo larval y pupal de los insectos, la atractibilidad de los artrópodos en estudios de sucesión y el nivel de exposición del cuerpo a los insectos. Para un completo desarrollo de estos tópicos véase “Breve revisión de los métodos de investigación en entomología forense”.
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ESTRATEGIAS EXPERIMENTALES APLICADOS AL ESTUDIO DE LA FAUNA CADAVÉRICA.
        Los distintos laboratorios de entomología forense han desarrollado diversas estrategias experimentales a fin de ver cómo ocurre la descomposición del cadáver y la sucesión de los artrópodos asociados, bajo diversas condiciones impuestas por las variables mencionadas anteriormente.
        Véase “Breve revisión de los métodos de investigación en entomología forense” para un desarrollo exhaustivo de los mismos.
        También consúltese “Experimentos de campo sobre sucesión de fauna cadavérica” en este mismo sitio.
 
BIBLIOGRAFÍA CITADA.
  • Bornemissza, GF. 1957. An analysis of arthropod succession in carrion and the effect of its decomposition on the soil fauna. Aust. J. Zool. 5: 1-12.
  • Centeno, N.D. 2002. Experimentos de campo sobre sucesión de Fauna cadavérica. En: Simposio de Entomología Forense. Resúmenes del V Congreso Argentino de Entomología. Buenos Aires, Argentina, Marzo, 2002. pp: 67-69.
  • Maldonado, M.A. 1996. Breve revisión de los métodos de investigación en entomología forense. Monografía del curso de Entomología Forense dictado por la Dra. A. Oliva (Ph.D. Biología, UBA). FCEyN (UBA). 12 págs..
  • Megnin, JP. 1887. La faune des tombeaux. C. R. Acad. Sci Paris 105: 948.
     
(por Maldonado, Marcelo A.  Junio 2002.) Última actualización: 4 de Febrero, 2004
Este artículo puede citarse como Maldonado, MA. 2002. Entomología Forense.  Definición, generalidades y Fauna relevante. Disponible en Internet en http://entomologiaforense.8m.com/intro_es.htm
 

 
FAUNA ARGENTINA DE INTERÉS EN ENTOMOLOGÍA FORENSE
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        El contenido de esta sección está basado en los estudios de sucesión heterotrófica desarrollados por el programa (ver “Presentaciones a Congresos” y “Publicaciones”), así como diversos trabajos publicados de sucesión o casos forenses en Argentina.
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Clase Insecta
Orden Diptera
Familia
Calliphoridae
        Moscas ovíparas, con característico abdomen de color metálico brillante; alas con celda discal siempre cerrada y angostada hacia el ápice. Las larvas de esta familia poseen el extremo posterior cóncavo, rodeado de papilas cónicas y placas espiraculares visibles con hendiduras oblicuas. Las pupas presentan el cuarto segmento estrangulado, con un par de cuernos espiraculares muy cortos. Las especies halladas en experiencias forenses en Argentina son:
 
Calliphora vicina Robineau-Desvoidy, 1830
 
Calliphora nigribasis Macquart, 1851
 
Phaenicia sericata (Meigen, 1826)
 
Phaenicia cluvia (Walker, 1849)
 
Paralucilia pseudolyrcea (Mello)
 
Cochliomyia macellaria F.
 
Chrysomya albiceps (Wiedemann, 1819)
 
Chrysomya megacephala F., 1775
 
Chrysomya chloropyga (Wiedemann, 1818)
 
Sarconesia chlorogaster (Wiedemann, 1830)
 
Familia Sarcophagidae
        Moscas larvíparas. Adultos de especies comunes en Argentina con cinco bandas negras en tórax algo plateado o con reflejos metálicos azulados débiles. Abdomen con manchas tornasoladas, plateadas a negras que le dan aspecto cuadriculado. Larvas con extremo posterior en forma de embudo profundo, papilas cónicas importantes y placas espiraculares sin botón y hendiduras casi verticales. Los extremos del peritrema no convergen entre sí.
 
Sarcophaga (Liopygia) crassipalpis Macquart, 1839
 
Microcerella muehni (Blanchard, 1939)
 
Oxysarcodexya paulistaniensis (Mattos)
 
Ravininae genus
 
 
Familia Muscidae
        Adultos con celda discal cerrada, no siempre angostada. Segunda vena anal corta y poco curvada, sin interceptar la prolongación de la primer anal. Mesotórax con cuatro rayas oscuras, separadas por rayas de polinia excepto Ophyra y Morellia. Larvas con extremo posterior plano o levemente convexo, con placas espiraculares elevadas (Ophyra) o no (Musca domestica). Pupas con cuarto segmento no estrangulado (salvo Ophyra)
 
Ophyra argentina Bigot, 1885
 
Morellia sp.
 
Muscina stabulans (Fallén, 1827)
 
Muscina asimilis Fallen
 
 
Familia Fannidae (Anthomidae auctorum partim)
        Adultos de tamaño y robustez mediana. Tegumentos negros, cubierto en partes con polinia plateada. Alas con celda dical abierta y segunda vena anal fuertemente curvada delante de la primera. Las Anthomiidae sensu stricto poseen la segunda vena anal prolongada hasta el borde del ala.
 
Fannia fusconutata (Rondani)
 
Fannia sp. cf. pusio Chillcott, 1960
 
Fannia sp.
 
 
Familia Stratiomyidae
        Adultos con antenas clavada  y un par de celdas traslúcidas en abdomen. Larvas con cabeza esclerotizada, por lo general no retraída dentro del tórax.
 
Hermetia illuscens (L., 1758)
 
 
Familia Piophilidae
        Adultos pequeños con tegumentos negros y brillantes. Cabeza grande y redonda. Alas con celda discal abierta. Larvas vermiformes, largas y delgadas. Las larvas del “gusano del queso” Piophila casei (L.) pueden saltar sujetando con sus piezas bucales las papilas posteriores y soltándolas rápidamente.
 
Piophila casei (L., 1758)
 
 
Otros dípteros
Muscidae: Musca domestica L.
Anthomiidae
Phoridae: Megaselia scalaris (Loew), Spiniphora bergenstamni (Milk), Pulliciphora rufipes Silva Figueroa
 
Orden Coleoptera
Familia
Dermestidae
        Adultos cubiertos de pelos o escamas. Tarsos pentámeros. Abdomen con cinco urosternitos visibles. Antenas clavadas. Larvas con pelos largos, patas torácicas bien desarrolladas, urogonfios uniarticulados.
 
Dermestes maculatus De Geer, 1774
 
Dermestes ater De Geer, 1774
 
Dermestes peruvianus Castelnau, 1840
 
 
Familia Silphidae
        Los adultos de este grupo prefieren alimentarse de larvas de dípteros, y alimentan sus propias larvas hasta la pupación. 
 
Hyponecrodes sp.
 
 
Familia Histeridae
        Adultos con dos segmentos terminales del abdomen descubiertos por los élitros. Antenas geniculadas terminadas en maza de tres segmentos pubescentes. Tibias dentadas, muy anchas, particularmente las anteriores. Forma compacta y convexa, muy esclerotizados. Mandibulas prominentes. Larvas con urogonfios biarticulados, móviles.
 
Saprinus patagonicus (Blanchard, 1842)
 
Hister sp.
 
 
Familia Staphilinidae
        Adultos con élitros muy cortos, que descubren por lo menos tres segmentos apicales del abdomen, muy móvil y flexible. Larvas con patas largas, con urogonfios bisegmentados.
 
Creophilus maxillosus (L., 1758)
 
Paederus sp.
 
 
Familia Cleridae
        Adultos con tarsos pentámeros, antenas clavadas, abdomen con cinco urosternitos visibles. Protórax generalmente redondeado y bastante móvil con respecto al resto del cuerpo. Colores vivos. Larvas con urogonfios uniarticulados, muy esclerotizados, insertos en una única placa aplanada.
 
Necrobia rufipes De Geer, 1775
 
Necrobia ruficollis F., 1775
 
 
Otros coleópteros.
Familia  Carabidae
(Ver “Congresos” y “Pósters expuestos en el V CAE” en este mismo sitio.)
Argutoridius Chaudoir, 1876 (1 especie)
Trirammatus (Feroniomorpha) Solier, 1849 (1 especie)
Loxandrus LeConte, 1852 (3 especies)
Bradycellus Erichson, 1837 (1 especie)
Familia Trogidae
Sub-Familia
Coprinae (Scarabeidae)
Familia
Tenebrionidae
Orden Lepidoptera
Familia
Tineidae
        Adultos con alas angostas, las posteriores con fleco de pelos. Larvas en estuches de seda con material extraño. Pupas libres o semiobtectas.
 
Tineola sp. cf. biselliella Hummel
 
 
Familia Pyralidae
        Adultos de 35 milímetros de envergadura. Sexos similares. Alas anteriores bronceadas con manchitas blancas, posteriores blancuzcas, con fino ribete ocre. Larvas negro verdoso, con cabeza rojiza. Forma galerías de seda mezclada con excrementos. Pupa obtecta en capullo del mismo material.
 
Aglossa caprealis (Hübner, 1800)
 
 
Orden Hymenoptera
Familia
Formicidae
 
Solenopsis invicta
Reina, obreras e inmaduros
Solenopsis richteri
Hormigas Solenopsis predando larvas de Calliphoridae
Pheidole sp.
 
Linepithema humile (Mayr, 1868). 
Citada frecuentemente en la literatura como Iridiomyrmex humilis, “hormiga argentina”.
 
Para más información puede visitarse la página de AntzGroup de la Universidad Nacional de Quilmes (Argentina).
 
Familia Vespidae
 
Vespula germanica (L., 1758)
 
 
        Parte ancha del abdomen truncada en la base, formando una faceta plana. Tórax y abdomen con dibujos amarillos y negros.
        Especie europea que está extendiéndose por el sur de Argentina, donde entró desde Chile. En la provincia de Neuquén es conocida como “
avispa amarilla” y también como “chaqueta amarilla”, traducción literal de su nombre inglés  “yellow jacket”.
        Algunas avispas solitarias de la familia Bombicidae presentan una coloración negra y amarilla similar, pero por su comportamiento no es probable que aparezcan sobre cadáveres (sensu Oliva 1997)
Mas información ver:
 
 
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Otros himenópteros
Serie parasítica: Chalcididae, Braconidae, Ceraphronidae.
Formicidae: Neivomyrmex sp
 
Clase Arachnida
Orden Acari
SubOrden Mesostigmata
Familia
Macrochelidae
 
Macrocheles mamifer Berlese
 
 
Familia Parasitidae
 
Parasitus fimetorum Berlese
 
 
SubOrden Astigmata
Familia
Anoetidae
 
Myianoetus sp.
        Ejemplares aferrados a setas de Morellia sp. (Diptera: Muscidae) en asociación forética. Esta especie es detritívora y en principio no estaría vinculada exclusivamente a cadáveres. Los ejemplares hallados eran deutoninfas modificadas para foresia (Centeno & Perotti, 1999)
 
Otros arácnidos
Lycosidae – “araña lobo”-
Opiliones (Palpatores, Laniatores)
 
 
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA.
 
  • Centeno, N. & A. Perotti. 1999. Acaros vinculados a procesos de descomposición de cadáveres y sus posibles asociaciones foréticas. En: Resúmenes de la XIX Reunión Argentina de Ecología. Tucumán (Argentina), abril de 1999 
  • Centeno, N.; M. Maldonado & A. Oliva. 2002. Seasonal Patterns of arthropods occurring on sheltered and unsheltered pig carcasses in Buenos Aires province (Argentina). Forensic Sci Int. 126(2002): 63-70
  • Maldonado, M.A. 2002. La sucesión heterotrófica sobre un cuerpo con veneno cumarínico. En: Resúmenes del V Congreso Argentino de Entomología. Buenos Aires, Argentina, Marzo, 2002. pp: 446. 
  • Oliva A. 1997. Insectos de interes forense de Buenos Aires (Argentina). Primera lista ilustrada y datos bionómicos. Revista del Museo argentino de Ciencias naturales “Bernardino Rivadavia”, Entomologia, 7(2): 13-59.
  • Scampini, E; A. Cichino & N. Centeno. 2002. Carabidofauna asociada a cadáveres de cerdo (Sus scrofa, L.) en Santa Catalina, provincia de Buenos Aires, Argentina. En: Resúmenes del V Congreso Argentino de Entomología. Buenos Aires, Argentina, Marzo, 2002. pp: 466. 
     
ENLACES DE INTERNET.
        Dado que muchas de las especies citadas son cosmopolitas, puede obtenerse más información sobre generalidades de algunas de ellas en:
http://www.antzgroup.com (hormigas argentinas)

 
(por Maldonado, Marcelo A.  Junio 2002.)
Última actualización: Noviembre 2003.
Este artículo puede citarse como Maldonado, MA. 2002. Entomología Forense.  Definición, generalidades y Fauna relevante. Disponible en Internet en http://entomologiaforense.8m.com/intro_es.htm
 
 
Aracnet 7 -Bol. S.E.A., nº 28 (2001) : 49—57.
Artículo
Laboratorio de Antropología. Instituto Anatómico Forense.
Ciudad Universitaria. Madrid
mcnm136@mncn.csic.es
 
Resumen: Se presenta una introducción a la entomología forense y a sus aplicaciones a la medicina legal. La fauna cadavérica, incluyendo a los artrópodos, constituyen una valiosa ayuda para fijar la fecha o data de la muerte en ciertos casos, así como otros aspectos relacionados con las circunstancias de la muerte y lugar de los hechos.
Palabras clave: Entomología Forense, Data de la muerte.
* Conferencia presentada en IX Congreso Ibérico de Entomología, Zaragoza, 4-8 julio, 2000.
 
La civilización de las moscas se ha visto incrementada recientemente por la proliferación de restos de materia orgánica y basura así como por la domesticación de animales salvajes y la creación de pueblos y ciudades. No obstante, su estudio viene de muy antiguo. La 14ª lápida de la serie de Hurra-Hubulla es una lista sistemática de animales salvajes terrestres del tiempo de Hammurabi, de hace 3.600 años, basada a su vez en una lista sumeria aun más antigua. Se encuentra escrita en cuneiforme y es el primer libro de zoología que se conoce. Entre los 396 animales citados, 111 son insectos y 10 son moscas. La "mosca verde" (Phaenicia) y la "mosca azul" (Calliphora), muy comunes hoy en casos forenses, son mencionadas aquí por primera vez.
En civilizaciones antiguas, las moscas aparecen como amuletos (Babilonia, Egipto), como dioses (Baalzebub, El Señor de las Moscas), y es una de las plagas en la historia bíblica del Éxodo. La metamorfosis de las moscas ya era conocida en el antiguo Egipto, pues un papel encontrado en el interior de la boca de una momia contiene la siguiente inscripción: "Los gusanos no se volverán moscas dentro de ti" (Papiro Gized nº 18026: 4: 14). La mayoría de los insectos evitados en los embalsamamientos son los que ahora nos ayudan en la resolución de los casos de muerte (Greenberg, 1991).
El primer documento escrito de un caso resuelto por la entomología forense se remonta al siglo XIII en un manual de Medicina Legal chino referente a un caso de homicidio en el que apareció un labrador degollado por una hoz. Para resolver el caso hicieron que todos los labradores de la zona que podían encontrarse relacionados con el muerto, depositasen sus hoces en el suelo, al aire libre, observando que tan solo a una de ellas acudían las moscas y se posaban sobre su hoja, lo que llevó a la conclusión de que el dueño de dicha hoz debía ser el asesino, pues las moscas eran atraídas por los restos de sangre que habían quedado adheridos al ‘arma’ del crimen.
Durante muchos años en determinados ambientes, se pensaba que al morir una persona las larvas que aparecían en el cadáver para devorarle bien aparecían por generación espontánea, o bien salían del propio cadáver. Estas creencias perduraron hasta que Francisco Redi, un naturalista del Renacimiento se propuso demostrar de una forma científica que estas larvas procedían de insectos, los cuales depositaban sus huevos para que se desarrollasen sobre el cadáver.
Para ello, realizó el siguiente experimento: expuso al aire libre un gran número de cajas descubiertas y en cada una de ellas depositó un trozo de carne, unas veces cruda y otras cocida, para que las moscas atraídas por el olor vinieran a desovar sobre ellas.
A las diversas carnes acudieron las moscas y desovaron ante la presencia de Redi que observó cómo estos huevos depositados por los insectos se transformaban primero en larvas, después en pupas y por último cómo salían los individuos adultos.
Redi distinguió cuatro tipos de moscas: Moscas azules (Calliphora vomitoria); moscas negras con franjas grises (Sarcophaga carnaria); moscas análogas a las de las casas (Musca domestica o quizás Curtonevra stabulans), y por fin moscas de color verde dorado (Lucilia caesar).
Pero como es lógico todo experimento tiene su contraprueba. Para ello, las mismas carnes se colocaron en cajas, pero esta vez cubiertas con una gasa, a fin de que también se produjese en ellas la putrefacción, pero las moscas no tuviesen acceso a ellas. Redi vio que evidentemente las carnes se corrompían, pero que no aparecía sobre ellas ninguna larva. También observó que las hembras de las moscas intentaban introducir la extremidad del abdomen por las mallas tratando de hacer pasar a través de ésta sus huevos y que algunas moscas no depositaban huevos, sino larvas vivas, dos de las cuales pudieron introducirse a través del tejido.
Redi también demostró que las moscas no cavan la tierra y que las lombrices de tierra en ningún caso se alimentan de los cadáveres enterrados.
Pero no fue hasta 1805 cuando Bergeret comienza a utilizar de una forma más o menos continua y seria la entomología como ayuda en la medicina legal. Él, junto con Orfila y Redi, realizan estudios que son el punto de partida para que Brouardel solicite el concurso de Megnin, quien amplió y sistematizó la entomología forense.
La primera publicación se realizó en "La Gazette hoddomaire de medicine et de chirugie" en un artículo titulado "De l’application de l’entomologie à la médicine légale", y después en una comunicación a la Academia de Ciencias, en 1887, bajo el titulo de "La Faune des Tombeaux".
Aunque, el auténtico nacimiento de la entomología medico – legal tuvo lugar en 1894 con la publicación de "La Fauna de los Cadáveres. Aplicación de la Entomología a la Medicina Legal".
Los diferentes grupos de artrópodos fueron definidos por Megnin como "escuadrillas de la muerte". Según el autor, estas escuadras son atraídas de una forma selectiva y con un orden preciso: tan preciso que una determinada población de insectos sobre el cadáver indica el tiempo transcurrido desde el fallecimiento.
Estudios posteriores han demostrado que esto no es ni mucho menos tan exacto como pensaba Megnin y los primeros estudiosos del tema.
A pesar de los estudios realizados por Megnin y colaboradores, la Entomología medico – legal se vio estancada desde finales del siglo XIX hasta mitad del XX por las siguientes razones:
1. Distanciamiento entre entomólogos y profesionales de la medicina legal.
2. El pequeño número de casos en que los entomólogos eran requeridos.
3. La falta de entomólogos especializados en el estudio sistemático-biológico de la fauna de los cadáveres.
Aun a pesar de los inconvenientes expuestos anteriormente, en 1978 Marcel Leclercq publica ‘Entomología y Medicina Legal. Datación de la Muerte’, y posteriormente el inglés Smith publica en 1986 el ‘Manual de entomología forense’. A partir de este momento la trayectoria de la Entomología Forense ha sido imparable; siendo muchos los autores que han dedicado su tiempo y conocimientos a estos estudios, e innumerables los casos policiales en los que han contribuido entomólogos para su esclarecimiento.
Por último, para concluir esta primera parte de datos generales deberíamos tener claro cuales son los principales objetivos de la Entomología Forense, que son:
A. Datación de la muerte a través del estudio de la fauna cadavérica.
B. Determinación de la época del año en que ha ocurrido la muerte.
C. Verificar que un cadáver ha fallecido en el lugar donde ha sido hallado o ha sido trasladado hasta el mismo.
D. Dar fiabilidad y apoyo a otros medios de datación forense.
Para un investigador criminalista que se enfrenta a un cadáver son tres las preguntas fundamentales que se le plantean: Causa de la muerte y circunstancias en las que se produjo, Data de la muerte y Lugar en el que se produjo la muerte.
De estas tres cuestiones("Causa", "Data" y "Lugar") los artrópodos poco o nada pueden aportar respecto a la primera; esa labor, establecer la causa de la muerte, corresponde al forense; sin embargo, tanto en la fijación del momento del fallecimiento como en la relativa a los posibles desplazamientos del cadáver, los artrópodos pueden ofrecer respuestas y, en muchos casos definitivas.
La muerte de un ser vivo lleva consigo una serie de cambios y transformaciones físico - químicas que hacen de este cuerpo sin vida un ecosistema dinámico y único al que van asociados una serie de organismos necrófagos, necrófilos, omnívoros y oportunistas que se van sucediendo en el tiempo dependiendo del estado de descomposición del cadáver. El estudio de esta fauna asociada a los cadáveres recibe el nombre de entomología forense.
La entomología forense o medico – legal, por lo tanto, es el estudio de los insectos asociados a un cuerpo muerto para determinar el tiempo transcurrido desde la muerte.
Este PMI o (intervalo postmortem) puede ser usado para confirmar o refutar la coartada de un sospechoso y para ayudar en la identificación de víctimas desconocidas enfocando la investigación dentro de un marco correcto de tiempo. Esta investigación puede llegar a ser vital en la investigación de un homicidio.
El problema de la determinación del tiempo transcurrido desde la muerte es complejo y debe ser tratado con mucha cautela, pues existen con frecuencia muchos factores desconocidos, que hacen difícil llegar a unas conclusiones definitivas.
En general, el tiempo transcurrido desde la muerte es determinado por análisis de los restos a través de observación externa, control físico – químico y estimación del deterioro producido por el paso del tiempo en artefactos como ropa, zapatos, etc.
La observación externa incluye factores como temperatura del cuerpo, livideces cadavéricas, rigidez, signos de deshidratación, lesiones externas, acción por animales e invasión de insectos.
El segundo método de datación incluye técnicas como determinación de elementos químicos y compuestos como nitrógeno, aminoácidos y ácidos grasos.
La tercera técnica viene con la valoración del deterioro de tejidos plásticos, nylon y materiales semejantes.
Después de la muerte, hay dos grupos de fuerzas postmortem que cambian la morfología del cuerpo.
El primer grupo incluye aquellos factores que vienen desde fuentes externas como crecimiento bacteriano, invasión del cuerpo por los insectos y mordeduras de animales.
El segundo grupo está compuesto por factores que proceden del interior del cuerpo, como el crecimiento de bacterias intestinales que aceleran la putrefacción y la destrucción enzimática de los tejidos.
Los periodos más importantes en la descomposición de un cadáver son cuatro:
 
1. Periodo cromático
* En esta fase se instaura la mancha verde en la fosa ilíaca derecha; esto suele suceder a partir de las 24 horas después del fallecimiento.
* Se empieza a ver el entramado venoso por la transformación de la hemoglobina.
 
2. Periodo enfisematoso
* Aparecen los gases de putrefacción y el cadáver comienza a hincharse.
* Comienza el desprendimiento de la epidermis.
 
3. Periodo colicuativo
* Los tejidos se transforman en un magma putrilaginoso y desaparece su forma habitual.
 
4. Periodo de reducción esquelética
* Desaparición de las partes blandas.
Todos estos periodos se encuentran afectados por una serie de factores que retardan o aceleran esta descomposición; se trata de los siguientes:
1) Circunstancias de la muerte
2) Condiciones del cuerpo anteriores a la muerte
3) Temperatura
4) Humedad
5) Tipo de suelo en el que se produce la putrefacción
6) Insectos
7) Otros animales
 
Debido a la gran dificultad para calcular la tasa de descomposición por el crecimiento bacteriano, existe un gran número de estudios sobre el efecto de los insectos necrófagos en restos humanos encontrados al descubierto.
En los cadáveres se produce una progresión sucesiva de artrópodos que utilizan los restos en descomposición como alimento y como extensión de su hábitat. Esta sucesión de artrópodos es predecible ya que cada estadio de la putrefacción de un cadáver atrae selectivamente a una especie determinada. Aunque el papel de las diferentes especies de artrópodos es variable y no todas participan activamente en la reducción de los restos (Tabla I).
 
Tabla I
Sucesión de artrópodos en las diferentes fases de descomposición de un cuerpo (tiempo expresado en días)
ARTRÓPODOS
ASOCIADOS
ESTADOS DE DESCOMPOSICIÓN
 
Cromático enfisematoso colicuativo red.esquelética
Orden /Familia
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
20
30
40
50
60
80
100
150
365
Diptera:
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Calliphoridae
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Sarcophagidae
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Muscidae
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Piophilidae
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Fanniidae
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Hymenoptera:
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Vespidae
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Formicidae
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Coleoptera:
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Staphylinidae
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Dermestidae
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Histeridae
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Scarabaeidae
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Tenebrionidae
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Cleridae
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Silphidae
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Dermaptera:
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Collembola:
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Blattaria:
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Los diferentes tipos de artrópodos que llegan a un cadáver pueden clasificarse de la siguiente forma:
Especies necrófagas: son las que se alimentan del cuerpo. Incluye dípteros (Calliphoridae y Sarcophagidae) y coleópteros (Silphidae y Dermestidae).
Especies predadoras y parásitas de necrófagos: este es el segundo grupo más significativo del cadáver. Incluye coleópteros como (Silphidae, Staphylinidae e Histeridae), dípteros (Calliphoridae y Stratiomydae) e himenópteros parásitos de las larvas y pupas de dípteros.
Especies omnívoras: se incluyen aquí grupos como las avispas, hormigas y otros coleópteros que se alimentan tanto del cuerpo como de los artrópodos asociados.
Especies accidentales: aquí se incluyen las especies que utilizan el cuerpo como una extensión de su hábitat normal, como por ejemplo Collembola, arañas, ciempiés. Algunas familias de ácaros que pueden alimentarse de hongos y moho que crece en el cuerpo.
Existen dos métodos para determinar el tiempo transcurrido desde la muerte usando la evidencia de los insectos. El primero utiliza la edad de las larvas y la tasa de desarrollo (fig. 1). El segundo método utiliza la sucesión de insectos en la descomposición del cuerpo. Ambos métodos se pueden utilizar por separado o conjuntamente siempre dependiendo del tipo de restos que se estén estudiando. Por lo general, en las primeras fases de la descomposición las estimaciones se basan en el estudio del crecimiento de una o dos especies de insectos, particularmente dípteros, mientras que en las fases más avanzadas se utiliza la composición y grado de crecimiento de la comunidad de artrópodos encontrada en el cuerpo y se compara con patrones conocidos de sucesión de fauna para el hábitat y condiciones más próximas.
Los parámetros médicos son utilizados para determinar el tiempo transcurrido desde la muerte cuando éste es corto, pero después de las 72 horas la entomología forense puede llegar a ser más exacta y con frecuencia es el único método para determinar el intervalo postmortem.
Existen casos de homicidios en que la víctima es trasladada o asesinada en lugares remotos, lo que retrasa su hallazgo. Hay homicidios en los cuales las víctimas tardan meses en ser descubiertas, y en estos casos es muy importante determinar el tiempo transcurrido desde la muerte.
Los insectos son con frecuencia los primeros en llegar a la escena del crimen, y además llegan con una predecible frecuencia, como ya ha sido mencionado anteriormente (Anderson, 1995).
A pesar de todo, es muy importante tener en cuenta, que la entomología forense se basa en el estudio de elementos biológicos, por lo que posee las limitaciones inherentes a la propia variabilidad de estos elementos. La determinación del PMI es en realidad la determinación de la actividad de los artrópodos, más que la determinación del tiempo per se (Goff, 1993).
Así es posible en determinados casos que la data dada por el entomólogo no coincida con la data proporcionada por el médico forense que ha practicado la autopsia; esto puede ocurrir, bien porque los insectos no hayan colonizado el cadáver en los primeros días después de producirse la muerte (lugares de difícil acceso para los insectos, casas perfectamente cerradas, etc.), o por ejemplo en los casos de abandono y malos tratos en niños y ancianos pueden existir heridas y lesiones que por su falta de higiene sean colonizadas por los insectos antes de producirse la muerte de la persona (fig. 2).
Así pues para una correcta estimación del intervalo postmortem (PMI) mediante la entomología hay que tener en cuenta que cada caso es único y diferente de los demás. Aunque el proceso siga una secuencia general de eventos. Esta secuencia general es presentada por Catts & Haskell en su monografía "Entomology and Death: A Procedural Manual" que nos indica un modo general de actuación:
  • Determinar la fase o estado físico de descomposición en que se encuentra el cuerpo.
  • Realizar un estudio exhaustivo de los insectos que se encuentran sobre el cadáver así como de los recogidos debajo de él para descartar la posibilidad de que el cadáver haya sido trasladado de lugar. Si se tiene alguna sospecha sería necesario un examen adicional tanto de los restos como de las áreas cercanas.
  • Clasificar los especímenes recogidos tanto de los restos como de la escena del crimen lo más exactamente posible. Criar los estados inmaduros hasta el estadio adulto para su correcta identificación. La conservación de estos estadios inmaduros debe ser correcta para no afectar al tamaño que poseen en el momento de la recogida. La distribución estacional, geográfica y ecológica de cada grupo debe ser determinada bien por la literatura o por alguna persona cualificada para ello.
  • En los cadáveres encontrados al aire libre, es imprescindible recolectar datos como la temperatura, pluviosidad, nubosidad, etc. además de factores como vegetación, arbolado, desniveles del terreno etc. Para las escenas en el interior es igualmente necesario anotar temperatura, existencia de calefactores automáticos, posición del cadáver con respecto a las puertas y ventanas, así como cualquier otro detalle que nos pueda dar información de cómo y cuándo han llegado los insectos al cadáver.
  • Durante la autopsia es importante tomar nota de la localización exacta de los artrópodos en el cuerpo, así como de la causa y manera de la muerte. También es importante anotar si existe evidencia de la administración antemortem de algún tipo de drogas o productos tóxicos dado que la presencia de este tipo de sustancias puede alterar la tasa de desarrollo y los patrones de insectos que se hayan alimentado de los restos.
La muerte conlleva una perdida de la temperatura del cuerpo, la cual se equilibra con el medio ambiente en 24 horas, siempre que la temperatura exterior no sea demasiado baja. Aparecen livideces en el cuello y las partes declives en la primera hora, mientras que la rigidez cadavérica se generaliza al cabo de unas siete horas para desaparecer según las circunstancias en dos, tres o cuatro días.
En estos momentos, en los que nada es visible para el ojo humano, es cuando las primeras oleadas de moscas comienzan a llegar al cuerpo. Las hembras grávidas llegan al cadáver, lamen la sangre u otras secreciones que rezuman de heridas o los orificios naturales y realizan la puesta en los primeros momentos después de la muerte.
Cómo y cuándo llegan estos insectos al cadáver y como se desarrollan en él, son las preguntas que debe hacerse toda persona que se interese por la entomología forense.
Las primeras oleadas de insectos llegan al cadáver atraídos por el olor de los gases desprendidos en el proceso de la degradación de los principios inmediatos (glúcidos, lípidos y prótidos), gases como el amoniaco (NH3), ácido sulfúrico (SH2), nitrógeno libre (N2) y anhídrido carbónico (CO2). Estos gases son detectados por los insectos mucho antes de que el olfato humano sea capaz de percibirlos, hasta tal punto, que en algunas ocasiones se han encontrado puestas en personas que aún se encontraban agonizando.
Tradicionalmente se menciona a los dípteros como los primeros colonizadores del cadáver, donde estos insectos cumplen una parte importante de su ciclo vital. Constituyen la primera oleada de necrófagos, que aparece inmediatamente después de la muerte. Está representada por dípteros pertenecientes a las familias de Calliphoridae (Calliphora vicinia) y muy frecuentemente Sarcophagidae (Sarcophaga carnaria) (fig. 3 y 4).
Estos dípteros braquíceros tienen un ciclo vital cuyas distintas etapas deben conocerse en su duración y características, con fines de datación. Las hembras de estas familias suelen depositar sus huevos en los orificios naturales del cadáver tales como ojos, nariz y boca, así como en las posibles heridas que pudiese tener el cuerpo. La familia Sarcophagidae no pone huevos, sino que deposita larvas vivas.
Los huevos son aproximadamente de 2mm de longitud y poseen un corto periodo embrionario. El estadio de huevo suele durar entre 24 y 72 horas, siempre dependiendo de la especie (fig. 5).
Estas primeras puestas ya pueden proveer información al investigador, pues la disección de los huevos y el análisis de su estado de desarrollo embrionario puede delimitar el tiempo desde la ovoposición, y con ello el tiempo de la muerte.
El número de huevos depende del estado nutricional de la hembra y de su tamaño corporal; existe una relación inversa entre el tamaño del huevo y el número de huevos por paquete (Greenberg, 1991).
Existen datos que indican que si dos cuerpos son expuestos a la vez, uno con heridas o traumas y otro sin ellos, el que presenta las lesiones se descompone mucho más rápidamente que el que no presenta traumatismos debido a que la mayoría de las moscas son atraídas por las heridas, donde tienen lugar muchas de las ovoposiciones más tempranas (Mann et al., 1990).
Tampoco hay que descartar como lugar de puesta la zona de contacto del cuerpo con el sustrato, posiblemente porque en esa zona es donde se acumulan los fluidos corporales, lo que provee una humedad adecuada, así como una temperatura más estable (Anderson & Vanlaerhoven, 1996).
Los huevos puestos en un cadáver normalmente eclosionan todos a la vez, lo que da como resultado una masa de larvas que se mueven como un todo por el cuerpo (Gof & Lord, 1994).
Las larvas son blancas, cónicas, ápodas y formadas por 12 segmentos; nacen y se introducen inmediatamente en el tejido subcutáneo. Lo licuan gracias a unas bacterias y enzimas y se alimentan por succión continuamente.
Cuando las larvas han finalizado su crecimiento, cesan de alimentarse y bien en los pliegues del cuerpo, de la ropa o alejándose del cuerpo, se transforman en pupa. El crecimiento y la transformación en pupa varían además de con cada especie, con las condiciones exteriores y dependen de la causa de la muerte y tipo de alimentación.
Existen innumerables referencias de la temprana llegada de los dípteros al cuerpo una vez acaecida la muerte; también existen referencias sobre la presencia de puestas en cuerpos aún con vida, bien por la existencia de heridas abiertas o por procesos inflamatorios purulentos (Nuorteva, 1977).
Las larvas que eclosionan en cuerpos con vida, en primer lugar se alimentan de los tejidos necróticos para seguir alimentándose de los vivos, causando las miasis.
Por lo tanto, la presencia de los callifóridos en un cadáver reciente, es inevitable. Toda ausencia de huella de este paso, pupas vacías, adultos muertos, debe obligar a los investigadores a formular ciertas hipótesis:
A. Que el cadáver haya sido trasladado de lugar, y aún en este caso se encontraría algún resto de estos dípteros.
B. Que el lugar del fallecimiento sea lo suficientemente oscuro e inaccesible a estos grandes dípteros cosa poco probable pues los callifóridos se encuentran dentro de las casas durante todo el año.
C. Que los restos de los dípteros hayan desaparecido por la acción de los necrófilos (depredadores o parásitos de los necrófagos), o animales (aves insectívoras, hormigas, avispas).
Ello no ocurre prácticamente nunca de modo completo, a no ser que el intervalo postmortem sea muy largo. Y aún en este caso, hay que tener en cuenta que la cutícula de los artrópodos es prácticamente indestructible, pudiendo permanecer miles de años; se han encontrado pupas fósiles de dípteros en el cráneo de un bisonte perteneciente al Cuaternario.
D. Que el cadáver haya sido impregnado con productos repugnatorios, que hayan impedido el acceso de las primeras oleadas de insectos. En este caso aparecerían en el cadáver restos de productos como arsénico, plomo o formol, que se ha comprobado evitan la presencia de los primeros necrófagos en el cadáver.
Normalmente, y a la vez que los callifóridos, aunque en muy pocos casos conviviendo en el mismo cadáver, aparece otro grupo de dípteros los sarcofágidos. Concretamente la especie Sarcophaga carnaria, es la más común en nuestras latitudes. Muy frecuentemente en los meses de Julio y Agosto, suele ser la primera colonizadora de los cuerpos en descomposición. Que no aparezcan juntas con los callifóridos puede deberse a que las larvas de Sarcophaga depredan a las de Calliphora.
Otros callifóridos que también pueden aparecer en los cadáveres aunque con menos frecuencia que la Calliphora vicinia son los géneros Lucilia (L. sericata y L. caesar), Phaenicia (Ph. Sericata)y Chrysomyia (Ch. albiceps). Estos génerosson activos a partir de los 13º C y realizan sus puestas principalmente en los pliegues del cuerpo, eclosionando entre las 10 y las 52 horas de la puesta, el crecimiento de la larva dura entre 5 y 11 días y la pupación varía de forma importante ya que a unos 13ºC dura entre 18 y 24 días mientras que a temperaturas de 31ºC puede reducirse a entre 6 y 7 días.
Es importante señalar que mientras los sarcofágidos pupan entre la ropa o en los pliegues del cuerpo y aprovechan los orificios naturales para sus puestas, los callifóridos se entierran para realizar la pupación y prefieren hacer sus propios orificios (fig. 6).
En nuestro país, Chrysomyia albiceps aparece durante los meses de septiembre y octubre, Sarcophaga carnaria de marzo a noviembre y Lucilia sericata de abril a septiembre (Domínguez y Gómez, 1963).
Con la aparición del ácido butírico en el cadáver aparecen los primeros grupos de coleópteros derméstidos como Dermestes maculatus, D. frischii y D. undulatus, y el lepidóptero Aglossa pinguinalis. Son bastante comunes en cadáveres de aproximadamente un mes.
Los adultos de Dermestidae emergen al principio de la primavera, abandonan su habitáculo de ninfa, se aparean y vuelan en busca de cadáveres o de restos de animales en descomposición. Las hembras efectúan puestas durante varias semanas de entre 150 y 200 huevos en grupos de 2 a 10 en las fisuras de las materias nutricias. Estos huevos eclosionan según la temperatura entre 3 y 12 días después de la puesta. Las larvas presentan un cuerpo alargado y progresivamente afilado por detrás, marrón rojizo, erizados de pelos cortos y largos y seis patas móviles (fig. 7). Su ciclo vital dura entre 4 y 6 semanas. Es importante conocer que estas especies dan una sola generación anual o dos en condiciones favorables a 18 – 20ºC de temperatura y 70% de humedad. Son insectos que se alimentan especialmente de la grasa en descomposición mudas y desechos de las escuadras anteriores (fig. .
Estos coleópteros evolucionan sobre las grasas en fermentación al mismo tiempo que las orugas de una pequeña mariposa de género Aglossa (A. pinguinalis). Estos lepidópteros viven con mucha frecuencia en las cuevas, las bodegas, las plantas bajas deshabitadas o utilizadas como almacenes de alimentos. Revolotean al amanecer desde la mitad de junio hasta septiembre. Las hembras hacen la puesta en varias veces, en los productos de origen animal olvidados. El olor rancio de las grasas descompuestas las atrae poderosamente. Desaparecen en el cuerpo y se alimentan un mes largo, después salen y se transforman en crisálidas durante 20 días en un capullo formado de restos diversos. La temperatura provoca su eclosión si es suave o la retarda hasta la primavera siguiente en caso contrario.
Después de la fermentación butírica de las grasas aparece la fermentación caseica de los restos proteicos. En estos momentos, son atraídas las mismas moscas que pueden acudir al producirse la fermentación del queso o del proceso del secado del jamón: la especie más importante es la Piophila casei, con un ciclo vital de unos 30 días. En este momento podemos encontrar otras grupos de dípteros como Fannia scalaris, F. canicularis, F. incisurata,así comodrosofílidos, sépsidos y esferocéridos.
Entre los coleópteros hace su aparición la especie (Necrobia. violacea) con las mismas preferencias nutritivas que Piophila casei; el ciclo vital dura aproximadamente entre 25 y 35 días.
El siguiente proceso en aparecer es la fermentación amoniacal. En este periodo van a visitar el cadáver los últimos grupos de moscas pertenecientes al género Ophira (O. leucostoma, O. cadaverina y O. antrax) y al grupo de los fóridos (Triphleba trinervis, T. hyalinata, T.opaca, Diploneura abdominalis, Prora aterrina, etc). Estos grupos de moscas viven habitualmente en nidos de pájaros, madrigueras de pequeños mamíferos, habitáculos de insectos sociales, etc. Y se nutren a expensas de los restos alimenticios, excrementos o residuos orgánicos de sus hospedadores.
Formando parte de esta escuadra encontramos a los coleópteros necrófagos por excelencia. Especies como Necrophorus humator, N. vespilloides y N. vestigator, Necrodes littoralis y Silpha obscura, son comunes en los cadáveres en avanzado estado de descomposición (fig. 9, 10 y 11).
Pertenecientes a la familia de los estafilínidos aparecen las especies Coprophilus striatulus, Omalium rivulare y Creophilus maxillosus; y entre los histéridos miembros de los géneros Hister (H. bimaculatus, H. unicilor, H. ignobilis) y Saprinus (S. semipunctatus, S. depresus, S. semistriatus) (fig. 12).
Es curioso señalar que Omalium rivulare aparece en invierno, dato que puede resultar muy significativo en una investigación.
Han pasado ya más de 6 meses y entramos en la etapa de Desaparición de los restos con el cadáver prácticamente seco o con un grado de sequedad bastante importante; en este momento aparecen en el cadáver verdaderas masas de ácaros, generalmente de tamaño microscópico, que se cuentan por millares de individuos. Pertenecen a ocho o diez especies no bien conocidas. Los más estudiados son los que pertenecen al grupo de los tiroglífidos (Tyroglyphus siro). En ocasiones pueden ser observados en el jamón muy seco, cecina u otros productos secos o ahumados.
Tras la desaparición de los ácaros el cadáver ya está completamente seco.
Hacen entonces su aparición una serie de coleópteros que van a alimentarse de los restos de pelo, piel, uñas, etc., pertenecientes a los géneros Dermestes (D. maculatus), Attagenus (A.verbasci), Rhizophagus, etc.; también vuelven a aparecer algunas especies de derméstidos que ya habían aparecido en etapas anteriores. Aparecen también algunos lepidópteros con los mismos hábitos alimenticios en estado larvario: Aglossa caprealis, Tineola bisselliella, entre otros. A partir de 1-1,5 años de la muerte, en el cadáver no quedan más que escasos restos orgánicos, huesos y en su entorno restos de los artrópodos que lo han visitado. En este momento hacen su aparición tres especies de coleópteros muy característicos que se alimentan a base de estos residuos, Ptinus brummeus, Trox hispanus y Tenebrio obscurus.
Pero no todos los cadáveres aparecen en tierra, pues frecuentemente aparecen cadáveres sumergidos en agua, tanto dulce como salada. La fauna cadavérica hídrica a la que hace mención por primera vez Raimondi y Rossi en 1888, no es conocida como la fauna terrestre, debido a la dificultad que entraña su estudio.
No obstante, Porta, en 1930, lleva a cabo una serie de investigaciones que se esquematizan en la Tabla II.
 
Tabla II
Fauna cadavérica hídrica por periodos
 
SUMERSIÓN EN AGUA DE MAR
SUMERSIÓN EN AGUA DULCE
Periodo
Fauna cadavérica
Periodo
Fauna cadavérica
Cromático
Moluscos
Crustáceos (escasos)
Cromático
Larvas de insectos
Crustáceos
Moluscos
Sanguijuelas
Enfisematoso
Crustáceos (abundantes)
Enfisematoso
Larvas de insectos
Moluscos (escasos)
Crustáceos (abundantes)
De disolución inicial
Peces
Protozoarios
Celenterados
Crustáceos (excepcionalmente)
Cualicuativo
Peces
Sanguijuelas
De disolución terminal
Peces
 
 
Ya hemos hablado anteriormente de la importancia de la temperatura a la hora de la determinación del intervalo postmortem, pero existen otros factores importantes que hay que tener en cuenta aparte de la temperatura, como el fenómeno de pedantismo y canibalismo entre los insectos; una particularidad que no hay que dejar de tener en cuenta en entomología tanatológica es la existencia de insectos predadores, como hormigas y avispas, que en ocasiones capturan y destruyen las larvas de dípteros que se desarrollan en un cadáver, y al no quedar sino vestigios de las mismas, pueden mover a confusión o a interpretaciones erróneas.
Más de una vez nos hemos visto en la imposibilidad de hacer acopio de larvas a partir de cadáveres de animales, cuando éstos se encontraban situados en lugares donde abundaban las hormigas.
Desde este punto de vista, el fenómeno más interesante es el canibalismo existente entre larvas de especies vecinas que se encuentran en un momento determinado en un mismo lugar. Por ejemplo, las larvas de Sarcophaga carnaria pueden convivir con las de Lucilia, pero en un momento determinado, si escasea el alimento, éstas últimas pueden ser devoradas por las de Sarcophaga.
Todos los elementos citados anteriormente, junto con algunos otros, habrán de ser tenidos en cuenta por el experto para así poder ofrecer conclusiones más fiables a la hora realizar un informe para datación de la muerte mediante la entomología.
A continuación, y para terminar, se muestra un protocolo que debería ser conocido por toda persona que en algún momento tenga que realizar una recogida de muestras para la datación de la muerte:
 
ENCUESTA ENTOMOLÓGICA
Protocolo de recogida de muestras
·         Recolectar una muestra completa de todos los insectos o ácaros que se encuentren tanto encima como debajo del cadáver.
·         Recolectar ejemplares tanto vivos como muertos, en estado adulto o larvario. Así como sus mudas.
·         En cadáveres recientes, se buscarán los huevos y larvas pequeñas en orificios naturales así como en las posibles heridas.
·         Las muestras se guardarán por separado y convenientemente rotuladas, si es posible indicando la zona de donde se obtuvieron.
·         Parte de las larvas se sumergirán en agua hirviendo para después conservarlas en alcohol y es conveniente que otra parte se mantengan vivas, para su posterior desarrollo en el laboratorio.
·         Los ácaros, si los hubiese, serán conservados en alcohol de 70ºC.
·         Se realizará una estimación de abundancia de cada muestra.
·         Se precisarán los datos de fecha y lugar y metodológicos del entorno del cuerpo.
·         Las muestras se enviarán al entomólogo a la mayor brevedad posible.
 
 
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tanatología

Fenómenos cadavéricos tempranos
 
Enfriamiento
 
Obedece al hecho de que el cadáver trata de igualar su temperatura con la
del medio circundante, y si ésta es inferior a la temperatura corporal (37o
C), el cuerpo empezará a enfriarse desde el momento en que se extingue
la vida.
 
El enfriamiento empieza a manifestarse en las partes expuestas: cara,
manos y pies; luego en los miembros, pecho y espalda; a continuación en
vientre, cuello y axilas, y finalmente en las vísceras. Este descenso de la
temperatura se efectúa a razón de un grado centígrado por hora en las primeras
doce horas de ocurrida la muerte y a razón de 0.5o C por hora en las
segundas doce horas.
 
Curva de dispersión térmica
 
1er. periodo. De 3 a 4 horas disminuye medio grado cada hora.
2do. periodo. De 6 a 10 horas sucesivas, disminuye un grado por hora.
3er. periodo. Disminuye ¾, ½, ¼ de grado por hora hasta nivelarse con
la temperatura ambiente.
 
El proceso de enfriamiento se inicia, entonces, a partir del momento del
deceso y a las dos horas se encuentran fríos pies, manos y cara. Se extiende
luego a extremidades, pecho y dorso; finalmente se enfrían vientre,
axilas y cuello, los órganos abdominales profundos conservan el calor
mucho tiempo, incluso 24 horas.
 
Según Casper, el enfriamiento al tacto sería completo de las 8 a las 17
horas; más a menudo de las 10 a las 12 horas después de la muerte.
Si la comprobación se hace mediante un termómetro, el enfriamiento no
se establece totalmente hasta las 24 horas.
 
 
Deshidratación cadavérica
 
Condiciones ambientales externas caracterizadas por elevadas temperaturas
y fuerte ventilación dan lugar a la evaporación de los líquidos cadavéricos;
condiciones menos extremadas producirían también un cierto
grado de deshidratación cadavérica.
 
Este proceso puede traducirse en fenómenos generales (pérdida de peso)
y fenómenos locales (apergaminamiento cutáneo, desecación de mucosas
y fenómenos oculares).
 
Se debe a la pérdida de agua por evaporación. Las principales manifestaciones
de deshidratación del cadáver se hallan en los ojos, y constituyen
los signos de Stenon-Louis (45 minutos en ojo abierto y 24 horas en el ojo
con párpados cerrados) y de Somer (aparece en las partes no cubiertas por
los párpados entre las 3 y 5 horas), y hundimiento ocular. Otros signos de
deshidratación consisten en la desecación de los labios, del glande y de la
vulva. En áreas de piel desprovistas de capa córnea, como el escroto, puede
originarse apergaminamiento.
 
Livideces cadavéricas
 
También conocidas como livor mortis. Son las manchas púrpuras en la
piel del cadáver en el nivel de las partes que quedan en declive. En los
órganos internos constituyen la hipostasia visceral.
 
Aparecen aproximadamente a las tres horas de la muerte, aunque en el
cadáver en decúbito dorsal pueden verse ya a la media hora, en la parte
posterior del cuello. Durante las primeras doce horas de formadas, obedecen
a los cambios de posición, en las segundas doce horas, pueden formarse
nuevas manchas en una nueva posición pero las anteriores no desaparecen.
Para comprobar si las livideces pueden modificarse, se comprime con
el dedo pulgar. Si la zona presionada se aclara, las livideces son aún
modificables. Éstas se deben a la acumulación de sangre en el cadáver por
simple gravedad.
 
La fijación de las livideces se ha explicado por la coagulación de la sangre
o por la compresión de los vasos sanguíneos debida al endurecimiento
postmortem del tejido adiposo (Fisher).
 
Morfología
 
Ésta se divide en:
1. Livideces en placas, por confluencia de manchas.
2. Livideces punteadas, en forma de pequeños círculos, por aumento de
la presión dentro de los capilares.
 
Coloración
 
El color púrpura habitual se debe a la hemoglobina no oxigenada. Puede
variar a rosado-cereza en la intoxicación por monóxido de carbono, achocolatado
en la metahemoglobinemia, rojo claro en la oxihemoglobina,
rojo pálido en los ahogados, y puede faltar en los casos de choque hipovolémico.
 
Diagnóstico diferencial
 
Es necesario distinguir las livideces de las equimosis. En las livideces la
sangre está estancada dentro de los capilares y por tanto si los seccionamos
con el filo del bisturí, este líquido fluirá. En las equimosis, la sangre
ha atravesado la pared vascular y se ha adherido a la trama de los tejidos
circundantes, y por esta razón no puede fluir en el lugar de la incisión.
 
Constituyen un fenómeno derivado del paro circulatorio, que habitualmente
aparece en los planos en declive del cadáver no sometidos a presión,
comenzando en la región posterior del cuello en el cadáver situado
en decúbito supino. Se inician a los 20-45 minutos en forma de manchas
rojo-violáceas y empiezan a confluir después de 1 hora y 45 minutos aproximadamente,
ocupando todo el plano inferior del cadáver a las 10-12
horas de la muerte.
 
Las livideces constituyen un excelente signo tardío de muerte cierta
cuando son intensas, extensas y típicamente localizadas, lo que habitualmente
ocurre de 12 a 15 horas tras el fallecimiento.
Rigidez cadavérica o rigor mortis
 
“Estado de dureza”, de retracción y de tiesura que sobreviene en los músculos
después de la muerte. Es un signo absolutamente fiable de muerte, aunque
relativamente tardío; tiene una secuencia de aparición variable, según
las circunstancias del fallecimiento y las características del sujeto.
Se inicia: de 2 a 6 horas (media 4 horas) en los músculos de la mandíbula
inferior o masetero articular, labios, posteriormente la cara, cuello,
tórax, brazos, tronco y, por último, las piernas.
 
Se completa a la hora 6, 8 o 12. Máxima intensidad a las 12, 24 o 36
horas y permanece. Inicia desaparición: de 36 a 48 horas.
También llamada rigor mortis. Consiste en el endurecimiento y retracción
de los músculos del cadáver. Se debe a la degradación del ATP, que
en el cadáver se convierte en ADP y AMP.
 
La rigidez se manifiesta en primer término en aquellos músculos de
pequeña masa; afecta tanto la musculatura estriada como la musculatura
lisa, ya sea superficial o profunda.
 
Da lugar al estado de envaramiento del cadáver con discreta flexión de
los miembros debido al predominio de los músculos flexores. En la musculatura
lisa, origina la cutis ancerina o piel de gallina, a causa de retracción
de los músculos piloerectores, la rigidez del útero y de la vejiga.
 
Cronología
 
Empieza a las tres horas de la muerte; es completa entre doce y quince
horas y desaparece entre 20 y 24 horas.
 
Progresión
 
Empieza por los músculos maceteros, orbicular de los párpados y otros
músculos de la cara, sigue por el cuello, tórax y miembros superiores. Por
último se manifiesta en el abdomen y en los miembros inferiores.
 
La rigidez desaparece en el mismo orden citado anteriormente. Su desaparición
coincide con el inicio de la putrefacción. Aceleran su aparición
la actividad muscular previa a la muerte, condiciones convulsivas y la
musculatura pobre como en el caso de infantes y de personas en estado de
emaciación. Retardan su aparición el abrigo y la buena musculatura.
 
Espasmo cadavérico
 
Es un tipo especial de rigidez cadavérica que se manifiesta de forma
instantánea, es decir, sin que tenga lugar la fase de relajación muscular
previa que sigue a la muerte y precede a la instauración de la rigidez
ordinaria. Este carácter es lo que diferencia el espasmo cadavérico de los
casos de rigidez precoz, en los cuales, por muy prematuramente que se
establezca, siempre hay un periodo transitorio de flacidez muscular.
Puede ser generalizada: todo el cuerpo experimenta la rigidez súbita,
conservando la posición que tenía el cuerpo en el momento de la muerte.
 
Puede ser localizada en cierta parte anatómica: en esta variante resultan
interesados por el espasmo cadavérico sólo ciertos grupos musculares aislados.
 
En la práctica esto se traduce por la conservación de la última
expresión de la fisonomía o por la conservación de una actitud o de un
movimiento, lo que en ocasiones es de gran valor en el diagnóstico del
suicidio.
Es un fenómeno muy poco frecuente: las observaciones recogidas en la
literatura científica permiten comprobar que las condiciones que dan lugar
a su producción son casi siempre las mismas, lo que justifica que se les
asigne un valor etiológico.
 
Estas condiciones son: a) la emoción o extraordinaria tensión nerviosa
en que sorprende la muerte y, b) una particular forma de muerte.
Causas de la muerte que dan lugar al espasmo cadavérico
Se citan:
 
1. Procesos convulsivos (tétanos, intoxicación estricnínica, eclampsia,
tetania).
2. Heridas por arma de fuego que produzcan la muerte repentinamente
por lesión de los centros nerviosos superiores o del corazón (más
raramente).
3. Muerte por lesiones espontáneas del sistema nervioso central y,
más especialmente, las hemorragias cerebrales cataclísmicas.
4. La fulguración por la electricidad atmosférica.
5. Taylor atribuye un papel etiológico a las asfixias mecánicas; a su
vez, Glaister señala la frecuencia con que se da en la sumersión.
 
Importancia
 
Su aparición fija la última actitud vital de la víctima, permitiendo de esta
manera reconstruir los hechos.
 
Interesa sobre todo el espasmo cadavérico localizado en la mano, que se
observa a menudo en los casos de suicidio por disparos de arma de fuego,
en que con frecuencia se encuentra el arma firmemente asida por la víctima.
Constituye un indicio vehemente de tal etiología el hecho de hallar el
arma sujeta con tal fuerza y la forma de asir el arma, ya que no hay criminal
capaz de simular este espasmo natural y de lograr que la mano de su
víctima la empuñe con tanta firmeza, rodeando la mano de forma natural
la empuñadura del arma.
 
Fenómenos cadavéricos tardíos
 
Procesos destructores del cadáver
 
Autolisis
 
Procesos fermentativos anaeróbicos en la célula por acción de sus enzimas
y bacterias.
 
Tanatoquímia
 
Resulta la llamada bioquímica cadavérica, (cuya toma de muestras es el líquido
cefalorraquídeo, en sinovial, pericardio (no en ventrículo derecho).
 
Putrefacción
 
Consiste en un proceso de fermentación pútrida de origen bacteriano.
Evolución de la putrefacción
Evoluciona en cuatro fases o periodos bien caracterizados:
 
1. Periodo colorativo o cromático.
2. Periodo enfisematoso o de desarrollo gaseoso.
3. Periodo colicuativo o de licuefacción.
4. Periodo de reducción esquelética ( 2 a 3 años, hasta 5).
 
Autolisis
 
Es la disolución de los tejidos por enzimas o fermentos propios de las
células. En este proceso no hay intervención de las bacterias.
 
1. En la sangre, la hemólisis que empieza a las 2 y 3 horas, explica la
tonalidad rosada de la túnica íntima de las arterias al embeberse de
hemoglobina.
2. En la vesícula biliar, el tono verdoso de toda la pared, que incluye el
tejido hepático adyacente, por imbibición de la bilis.
3. En el páncreas, su reblandecimiento, friabilidad y borramiento de su
estructura lobular normal.
4. En las glándulas suprarrenales, la médula se fluidifica.
5. En el timo, el reblandecimiento y cavitación que se observa en los
recién nacidos.
6. En el encéfalo, la colicuación, más notable en recién nacidos y
lactantes.
7. En el estómago y el esófago, el reblandecimiento que afecta a la
mucosa y aun a toda la pared debido a la acción del jugo gástrico.
8. En fetos muertos retenidos, la maceración y la imbibición hemática.
Putrefacción
Es la descomposición de la materia orgánica del cadáver, por acción de las
bacterias. Después de la muerte la ausencia de agentes de protección del
cuerpo facilita la diseminación de las bacterias que durante toda la vida
están acantonadas en los intestinos. Más raramente estos microorganismos
proceden del exterior y penetran a través de una herida de la piel. Las
proteínas y los carbohidratos de la sangre constituyen el medio de cultivo
natural y los vasos sanguíneos son las vías de difusión.
El principal agente de la putrefacción es el Clostridium Welchi y el
bacilo Putridus gracilis, bacilo Subtilis, Proteus vulgaris y Coli.
 
Cronología
 
La putrefacción empieza a manifestarse a partir de las 20-24 horas de la
muerte y en los litorales comienza a partir de las 10-12 horas.
En el niño y el adulto el proceso inicia en la porción cecal del intestino
grueso. En el feto expulsado y en el recién nacido empieza por las fosas
nasales y los ojos, por que las bacterias son traídas por las moscas que se
posan en estas regiones para depositar los huevos.
 
De manera general la putrefacción se acentúa conforme mayor sea la
acumulación de sangre. Esto explica su mayor desarrollo en las zonas de
livideces y es también la razón por la que en al ahogado aparecen en la
cara y la zona esternal.
 
Periodos de la putrefacción
 
Periodo cromático (duración de horas). Se distingue por cambios de
color en la superficie corporal. Sus manifestaciones sucesivas son las
mancha verdosa abdominal, por lo general en la fosa ilíaca derecha o
en ambas fosas; el veteado venoso, que es la visualización de la red
venosa de la piel por inhibición de la hemoglobina transformada, y la
coloración del resto del cuerpo, que de verde oscila a negruzco.
 
Periodo enfisematoso (duración de días). Se caracteriza por la presencia
de gases en los tejidos, como resultado de la acción de las bacterias
anaerobias. La piel y los órganos macizos adquieren un aspecto
y consistencia esponjosa. Se forman ampollas por el desprendimiento
de la epidermis que luego caerá en colgajos, especialmente en palmas
y plantas, incluyendo las uñas. El abdomen, las mejillas, los párpados,
el escroto se tornan prominentes. Hay salida de ojos, lengua y
recto. En el caso de embarazadas se produce la salida del feto por
efecto de los gases.
 
Periodo colicuativo (duración de semanas). Consiste en la licuefacción
de los tejidos blandos. Al comienzo se observa en las partes bajas
y luego en las superiores. Confiere a la piel un aspecto acaramelado.
g Periodo de reducción esquelética (duración de años). Se conoce
también como esqueletización hasta la pulverización que consiste en
un lapso que puede ir de 5 a 50 años.
 
Factores que aceleran la putrefacción
 
La obesidad, las enfermedades sépticas, la agonía prolongada, los traumatismos
extensos, el cadáver a la intemperie o expuesto al agua.
 
Auxiliares de la putrefacción
 
Constitución física
 
Edad: rápida en menores y lenta en viejos; por tanto, intermedia en
jóvenes y adultos.
Influencias patológicas
Precoz e intensa en heridas graves, contusiones extensas, enfermedades
sépticas, muerte tras larga agonía y asfixia, insolación, fulguración,
anasarca.
 
Se retarda en grandes hemorragias
 
Intoxicación por óxido de carbono, ácido cianhídrico y arsénico; enfermedades
con deshidratación intensa, tratamiento con antibióticos en gran
cantidad. Los miembros separados del tronco se descomponen más tardíamente
que los unidos a los mismos.
 
Factores que retrasan la putrefacción
 
El enflaquecimiento, las hemorragias severas, la deshidratación, las intoxicaciones
por monóxido de carbono, arsénico, y cianuro, el clima frío,
seco y la sepultura en tierra caliza.
 
En cuanto a los órganos, la putrefacción rápida en el páncreas, bazo,
hígado y riñones; menos rápida en corazón, pulmones, músculo estriado y
liso; lenta en útero, próstata y tejido fibroso, y mucho más lenta en huesos
y dientes.
 
Antropofagia cadavérica
 
Es la destrucción del cadáver debido a la acción de los animales. Las moscas
depositan huevos alrededor de la nariz, la boca, el ano, etcétera. Más
tarde se desarrollan las larvas que son muy voraces, le sigue la fase de
pupa y finalmente se originan las moscas adultas.
 
Las hormigas producen erosiones en la piel que semejan zonas de apergaminamiento.
Las cucarachas actúan de forma similar, las ratas comenpartes blandas
de la cara y manos, y dejan una superficie corroída característica.
 
Los perros y lobos suelen devorar, en especial, los miembros torácicos
y pélvicos, los peces mutilan principalmente los pabellones auriculares
y la nariz, así como los parpados y los labios.
 
Lo frecuente es la destrucción del cadáver como culminación del proceso
de putrefacción, pero si se modifican las condiciones del medio
puede detenerse la descomposición y virar hacia un fenómeno conservador.
 
 
Procesos o fenómenos cadavéricos conservadores naturales/tardíos
 
Momificación
 
De 1 a 12 meses. Es la desecación del cadáver por evaporación del agua
de los tejidos.
Condiciones:
a) Medio seco, calor y aire circulante
b) Cadáver adelgazado o desangrado.
c) Periodo mínimo de un año.
Características: pérdida de peso, piel retraída, oscura, adosada al esqueleto
y de gran consistencia.
Cronología: aparece al cabo de un año del deceso. Inicia en las partes
expuestas (cara, manos y pies) y se extiende luego al resto del cuerpo, incluidas
las vísceras; se mantiene durante varios años.
 
Saponificación
 
(Agua) coraza negra, intensa y viscosa en estado húmedo. de 3 a 4 meses
hasta 1 año o más en agua.
 
Adipocira
 
Es la transformación jabonosa de la grasa subcutánea del cadáver. La
adipocira consiste en el desdoblamiento de la grasa en glicerina y ácidos
grasos.
 
México, hora del centro
 
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